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| El destacado actor contó sus miedos antes del fenómeno que provocó el género de thriller. |
“Hoy en día todos los temas policiales son las series que uno más ve en Netflix. Anticipándose a lo que venía, notablemente, en ese sentido me saco el sombrero con respecto a la Quena Rencoret (directora del área dramática de TVN en ese entonces y actualmente de Mega) y hacia dónde ella estaba llevando su imaginario, porque se adelantó. Hoy en día es lo que más se vende, mientras más misterioso y descubrir quién es el asesino, es el juego de siempre”.
“Ya no importaba tanto la escena de sexo, sino la cantidad de sangre que iban a poner en la escena y cómo te la ibas a sacar, para no irse tan ensangrentado a la casa. Eran otros los problemas técnicos que había”.
“Fue notable. Alguien te Mira (2007), después vino ¿Dónde está Elisa? (2009), que tenía lo mismo. Yo recuerdo haber tenido una conversación con Andrés Velasco, así como en el camarín cambiándonos de ropa, pensando en ¿Dónde está Elisa? y diciendo ‘¿quién va a querer ver esta weá? Todo el rato el weón buscando a la hija, buscando a la hija’. Y fue un fenómeno, porque estaba bien conducida, estaba bien hecha.
“Nosotros pudimos haber tenido ciertos resquemores, de repente la gente no va a querer ver esta sangre, asesinatos, y la vieron igual. Tuvimos esa conversación, ‘es súper riesgosa y la gente se quiere reír’, el típico discurso, ‘demasiados problemas en la vida, el Transantiago, van a llegar tarde, vienen cansados, quieren reírse un rato’. Y no”.
“Por eso mismo la fórmula no está escrita, porque sino siempre uno haría weas que triunfan. Yo me saco el sombrero con la Quena porque es la conduce el barco, pero el creador es el Pablo Illanes (autor de ambas telenovelas mencionadas), su cabeza perversa”.
“Cabezas cortadas, la cabeza de Andrés Velasco metida adentro de un refrigerador, todo era así. Y pasaban soplado y la gente feliz. Funcionó, quizás en otra época no hubiese funcionado, pero ahí funcionó”.

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